Asalto a la Alcazaba con nocturnidad y alevosía
Publciado por JOsÉPaSToR - 06/05/09 a las 10:05:33 am
De repente, cuando ya se está haciendo oscuro, se me hace la luz. Me encuentro despejado, tranquilo y relativamente fresco. Me acuerdo también de que hay luna menguante y de que sale aproximadamente a eso de las cuatro… Además se despierta en mí una voluntad, una serena ambición por intentarlo, una necesidad de no regresar sin haber puesto todas las cartas sobre la mesa. Voy encajando las piezas de este rompecabezas y anuncio mis intenciones: saldré de madrugada, a eso de las tres para arriba y me uniré a los compañeros del CBA en el camino de la cima. Con un poco de suerte compartiré la cumbre y el amanecer con ellos.
A las dos y media suena el despertador. Lo apago rápido para no molestar y me noto bien, con ganas y motivado. En unos pocos minutos salgo del saco y de la tienda, desayuno un poco de leche con galletas que me entran a malas penas y me despido de Bernardo y Salva no sin antes dejar muy claro el recorrido que voy a abordar.
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Circular a la Sierra del Pozo en BTT
Publciado por JOsÉPaSToR - 03/04/09 a las 11:04:36 am
[...] Justo antes de llegar a la Praera Marchante, sí, exactamente antes de ese sitio donde la conjunción de un bocadillo de jamón, una lata de cerveza, la sombra de un pino, el susurro del arroyo de Gualay y la visión de la peña de los Halcones pueden elevarte al cielo, pues justo en ese lugar nosotros decidimos apostar por el dolor y bajar a los infiernos.
[...] Al salir a la pista que asciende a Puerto Llano empezamos a ser conscientes de nuestra situación. Vamos bien de tiempo pero empezamos a tener un serio problema. Hay más nieve de la que pensábamos. Esto nos obligará a hacer un tramo de 8 kilómetros de pista empujando las bicis y hundiéndonos en la nieve hasta las pantorrillas. El tratamiento frío-calor que me recomendó el médico para el dolor de talón lo estoy llevando a rajatabla.
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Picos: travesía del Macizo Central (y IV)
Publciado por JOsÉPaSToR - 24/03/09 a las 09:03:36 am
Comienza un nuevo y resacoso día en la villa de Bulnes, adonde no llegan los vehículos motorizados y si se te han olvidado las cuchillas de afeitar te espera o bien un pateo de dos horas, o bien aflojar una buena pasta en el funicular. A cambio de esta “incomodidad” uno puede disfrutar de un ambiente idílico de montaña y de estilos de vida muy ancianos pero que, en muchos aspectos, son mejores que los modernos.
[...] Pero al llegar al cuarto empieza una cuesta empinada empinada… pongamos que más de un 20%… y la gente ve el final y empieza a apretar, y como si fuéramos críos subimos el último kilómetro reventándonos los pulmones y las rodillas, con las mochilas botando sobre los riñones y los hombros… corremos como posesos y entramos a Cordiñanes con la felicidad de haber cerrado una elipse de cuatro días repletos de luz, rocas y aire.
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Picos: travesía del Macizo Central (III)
Publciado por JOsÉPaSToR - 11/03/09 a las 07:03:56 pm
[...] Sin embargo, nada más ganar el collado, las vistas hacia el Norte nos confirman que de nuevo tenemos movida. Para bajar al Hou los Boches hay una ladera muy empinada con bastante roca suelta. De hecho, es tal la pendiente que han colocado unos cables para ayudar y poder asegurarse en los tramos más expuestos. Más que por las dificultades técnicas hay que llevar cuidado con las piedras sueltas que, en caso de aglomeración, pueden caer como churros. Por fortuna es muy temprano y sólo nos cruzaremos con una familia. [...] Para rematar la jornada, nos disponemos a disfrutar de ese pedazo de albergue con las camas a reventar de chinches y liendres de la más variada estirpe. El único sobrio — Salva — optó por montar la tienda dentro de la infame covacha y durmió protegido. Bernardo y yo, entre los sopores del alcohol y los efluvios de las fabes, hundimos nuestros maltrechos cuerpos en las renegridas colchonetas, donde un espeso tufillo a humedad y a excremento de rata nos acabó de amodorrar para soñar con los angelitos.
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Picos: travesía del Macizo Central (II)
Publciado por JOsÉPaSToR - 10/03/09 a las 07:03:32 pm
Amanece en Collado Jermoso después de una noche tranquila en la que hemos dormido bien, al menos yo… Bernardo se retuerce en el saco y Salva lleva desde las 6h00m gruñendo con ganas de salir de la tienda. Nada más asomarnos al ábside vemos este bicho — ¿rebeco? — perfilándose en el collado, esperando seguramente nuestras sobras del desayuno. Bicho listo.
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Picos: travesía del Macizo Central (I)
Publciado por JOsÉPaSToR - 06/03/09 a las 11:03:40 am
En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme comienza esta historia. Con los estómagos rugiendo tras más de dos horas de camino entramos a un pueblo pequeño para evitar el atasco en la A3 a la búsqueda de un refrigerio. El pueblo no tiene nada que ofrecernos, apenas un pequeño colmado con las magdalenas caducadas. Esto, evidentemente, era un presagio de todo lo malo que habría de sobrevenirnos por embarcarnos en esta aventura.
[...] Y tras dicha canal y una comida rápida vemos el característico tejado verde de este refugio, tejado que según nos contó el amabilísimo guarda, salió volando la primavera pasada. El amabilísimo guarda nos hizo desistir de nuestra idea de atravesar el Tiro Calleja con los armarios a cuestas y nos recomendó otro recorrido “mucho mejor” para alcanzar al día siguiente la cabaña Verónica. Nos estuvimos acordando del amabilísimo guarda todo el viaje. Sin acritud.
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Circular al Macizo de Marboré (y III)
Publciado por JOsÉPaSToR - 05/03/09 a las 02:03:27 pm
[...] Bueno, pues recogemos los bártulos y nos asomamos al balcón donde el espectáculo ya ha comenzado. El valle de Pineta se nos muestra con sus mejores galas, unas nubes bajas — posiblemente retazos de las que ayer nos cerraron por completo — se desperezan con parsimonia y comienzan a trepar ganándole metros a los riscos, rozando las cascadas y entreteniéndose en las zonas más pinas. Vamos a su encuentro.
[...] Nos despedimos de la Norte del Perdido, otro gran objetivo que Manolo y Víctor afrontarán en un futuro próximo para preparar el Cervino. Pero seguimos en tiempo presente, escuchando el romper del viento en los últimos contrafuertes del Balcón y el chasquido de las banderas de oración de un chorten que alguien con mucha paciencia ha erigido en este sitio tan singular.
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Circular al Macizo de Marboré (II)
Publciado por JOsÉPaSToR - 05/03/09 a las 02:03:14 pm
[...] Mientras le vemos parece irle bien, sobre todo porque el agua lo cala entero y así lo vamos a tener limpito en la tienda esta noche. Pero cuando desaparece tarda mucho más de la cuenta en darnos la señal así que nos inquietamos. Después de ver el movimiento pactado en las cuerdas nos preguntamos: ¿qué coño estará pasando por ahí abajo que ha tardado tanto en avisar?
[...] Pierdo de vista los titubeantes anclajes — una preocupación menos, ojos que no ven, corazón que no siente — y también a Manolo. Sigo bajando — joder qué largo más largo, voy a gastar los 40 metros — y ya veo a Víctor en el borde de la rimaya esperándome. Me dice algo pero todavía no puedo escucharle: el agua atronadora además de estar calándome me deja sordo… pufffff…
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Circular al Macizo de Marboré (I)
Publciado por JOsÉPaSToR - 10/02/09 a las 12:02:45 pm
Piris siempre es la mejor excusa para salir a la montaña. Y esta vez tenemos motivos sobrados: dentro de un par de semanas nos vamos para Alpes y conviene ir preparándose para desafíos mayores. Así que aquí estamos, en el valle de Pineta, dispuestos a afrontar una ruta circular muy exigente que nos llevará a rodear por completo el Macizo de Marboré haciendo algunas de sus cumbres como el Casco y la Torre.
La salida es desde el Cámping de Pineta. He estado ya varias veces aquí y nunca deja de sorprenderme este profundo valle glaciar, la puerta de atrás de montañas como el Perdido y los Astazous, la pausa de sus hayedos enmarcados por las fieras puntas de la Munia y los Gabietos, la senda que serpentea buscando el lago de Marboré mientras el atronador rugido de las cascadas en las que nace el Cinca acompasa nuestros pasos y nuestra respiración. Uffffff…
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Ascensión a la Sagra: vía pingüino (F)
Publciado por JOsÉPaSToR - 04/01/09 a las 01:01:42 pm
Saludos amigos de Desnivel. Os pongo un repor para felicitaros el 2009.
[21 de Diciembre de 2008][Fotos de Javier Morote]Vienen las Navidades, desde hace más de un mes no paran de entrar frentes e intensas nevadas que están dejando la Bética como nunca la había conocido por Diciembre. Estamos nerviosos porque queremos asaltar “la banca”, el tesoro blanco de la Sierra, la montaña emblemática por excelencia si uno quiere empaparse de nieve hasta las orejas — sin contar Sierra Nevada evidentemente. Nos referimos, está claro, a la Sagra.Madrugón al canto y a eso de las ocho ya rondamos por los Collados. Este es el aspecto que presenta la montaña:

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De repente, cuando ya se está haciendo oscuro, se me hace la luz. Me encuentro despejado, tranquilo y relativamente fresco. Me acuerdo también de que hay luna menguante y de que sale aproximadamente a eso de las cuatro… Además se despierta en mí una voluntad, una serena ambición por intentarlo, una necesidad de no regresar sin haber puesto todas las cartas sobre la mesa. Voy encajando las piezas de este rompecabezas y anuncio mis intenciones: saldré de madrugada, a eso de las tres para arriba y me uniré a los compañeros del CBA en el camino de la cima. Con un poco de suerte compartiré la cumbre y el amanecer con ellos.
[...] Justo antes de llegar a la Praera Marchante, sí, exactamente antes de ese sitio donde la conjunción de un bocadillo de jamón, una lata de cerveza, la sombra de un pino, el susurro del arroyo de Gualay y la visión de la peña de los Halcones pueden elevarte al cielo, pues justo en ese lugar nosotros decidimos apostar por el dolor y bajar a los infiernos.
Comienza un nuevo y resacoso día en la villa de Bulnes, adonde no llegan los vehículos motorizados y si se te han olvidado las cuchillas de afeitar te espera o bien un pateo de dos horas, o bien aflojar una buena pasta en el funicular. A cambio de esta “incomodidad” uno puede disfrutar de un ambiente idílico de montaña y de estilos de vida muy ancianos pero que, en muchos aspectos, son mejores que los modernos.
[...] Sin embargo, nada más ganar el collado, las vistas hacia el Norte nos confirman que de nuevo tenemos movida. Para bajar al Hou los Boches hay una ladera muy empinada con bastante roca suelta. De hecho, es tal la pendiente que han colocado unos cables para ayudar y poder asegurarse en los tramos más expuestos. Más que por las dificultades técnicas hay que llevar cuidado con las piedras sueltas que, en caso de aglomeración, pueden caer como churros. Por fortuna es muy temprano y sólo nos cruzaremos con una familia. [...] Para rematar la jornada, nos disponemos a disfrutar de ese pedazo de albergue con las camas a reventar de chinches y liendres de la más variada estirpe. El único sobrio — Salva — optó por montar la tienda dentro de la infame covacha y durmió protegido. Bernardo y yo, entre los sopores del alcohol y los efluvios de las fabes, hundimos nuestros maltrechos cuerpos en las renegridas colchonetas, donde un espeso tufillo a humedad y a excremento de rata nos acabó de amodorrar para soñar con los angelitos.
Amanece en Collado Jermoso después de una noche tranquila en la que hemos dormido bien, al menos yo… Bernardo se retuerce en el saco y Salva lleva desde las 6h00m gruñendo con ganas de salir de la tienda. Nada más asomarnos al ábside vemos este bicho — ¿rebeco? — perfilándose en el collado, esperando seguramente nuestras sobras del desayuno. Bicho listo.
En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme comienza esta historia. Con los estómagos rugiendo tras más de dos horas de camino entramos a un pueblo pequeño para evitar el atasco en la A3 a la búsqueda de un refrigerio. El pueblo no tiene nada que ofrecernos, apenas un pequeño colmado con las magdalenas caducadas. Esto, evidentemente, era un presagio de todo lo malo que habría de sobrevenirnos por embarcarnos en esta aventura.
[...] Bueno, pues recogemos los bártulos y nos asomamos al balcón donde el espectáculo ya ha comenzado. El valle de Pineta se nos muestra con sus mejores galas, unas nubes bajas — posiblemente retazos de las que ayer nos cerraron por completo — se desperezan con parsimonia y comienzan a trepar ganándole metros a los riscos, rozando las cascadas y entreteniéndose en las zonas más pinas. Vamos a su encuentro.
[...] Mientras le vemos parece irle bien, sobre todo porque el agua lo cala entero y así lo vamos a tener limpito en la tienda esta noche. Pero cuando desaparece tarda mucho más de la cuenta en darnos la señal así que nos inquietamos. Después de ver el movimiento pactado en las cuerdas nos preguntamos: ¿qué coño estará pasando por ahí abajo que ha tardado tanto en avisar?
Piris siempre es la mejor excusa para salir a la montaña. Y esta vez tenemos motivos sobrados: dentro de un par de semanas nos vamos para Alpes y conviene ir preparándose para desafíos mayores. Así que aquí estamos, en el valle de Pineta, dispuestos a afrontar una ruta circular muy exigente que nos llevará a rodear por completo el Macizo de Marboré haciendo algunas de sus cumbres como el Casco y la Torre.
La salida es desde el Cámping de Pineta. He estado ya varias veces aquí y nunca deja de sorprenderme este profundo valle glaciar, la puerta de atrás de montañas como el Perdido y los Astazous, la pausa de sus hayedos enmarcados por las fieras puntas de la Munia y los Gabietos, la senda que serpentea buscando el lago de Marboré mientras el atronador rugido de las cascadas en las que nace el Cinca acompasa nuestros pasos y nuestra respiración. Uffffff…