Ascensión al Calar de la Sima

Puente de la Inmaculada. Situación de Poniente. Dan malo casi todos los días pero hay una ventana de sol el Domingo. El destino es el Calar de la Sima, macizo imponente situado a caballo de Jaén y Albacete, con una altura máxima de 1897 metros en el Pico Banderas o Cerrico de las Mentiras.

Estos son los integrantes de la expedición. Una vez más la pandilla croqueta no falla, madruga y con cierto espíritu perruno se planta en la cortijada de los Prados altos donde dejamos el coche.

Por aquí pasa el GR66 que viene desde Arguellite y se dirige hacia Collado Tornero y las aldeas del Hueco del Tus. Nosotros compartimos con él un primer tramo de camino.

Las copiosas y recientes nevadas están fundiéndose ya que hay buena temperatura. Lo que es el camino habitual es ahora un arroyuelo.

La Peña de la Cabeza es un relieve singular que nos encontramos justo donde el GR desemboca en un amplio carril. A la derecha puede apreciarse el Puntal del Avellano y las nieves recientes. También las nubes bajas que entraban por Poniente y que se quedaban enganchadas en el Calar.

Otra imagen de la Peña de la Cabeza, ahora a contraluz.

En un momento dado abandonamos el GR que desciende hacia la Moheda. Nosotros iremos ganando altura por un carril que serpentea hasta el Cuco del Mentiras, una majada de piedra de arquitectura curiosa.

En la pista hay “roales” de algún quad que se nos ha anticipado.

Del Puntal del Avellano se despeña un regato que usualmente no lleva agua pero que ahora drena todas las nieves de esta parte del Calar. Aquí estamos contemplándolo.

El Cuco del Mentiras y las huellas del quad por la ladera. Estamos apañados.

Llegados a este punto los cuerpos están perros perros… el único que se mueve y que tiene las pulsaciones altas es Moss. Claro, el chucho tiene una relación muy especial con la nieve y se emociona.

Esto es su revolcón habitual (perdón por el exceso fotográfico con el chucho).

Nosotros lo dejamos hacer y subimos más tranquilos. ¿Esto es un rosal silvestre..? se me pregunta la peña para descansar jejeje…

Aquí estamos justo al final del carril, cerca de un murete donde almorzaremos. El perro sigue en sus trece de rebozarse con todo lo que pilla.

Después del almuerzo empezamos a perder visibilidad. Como todavía queda mucha subida optamos por desandar lo andado y regresar al coche a ver si llegamos a tiempo de pillar una buena comida.

Sin embargo, el menda quiere merecerse las costillas así que le tira un poco más y sube con Moss hasta la divisoria, donde se ganan vistas a la cara Este del Calar y sus aldeas: los Prados, Arguellite, etc.

La divisoria está bastante azotada por el viento y con muy poca visibilidad. Este es uno de los pocos momentos en los que se pudo ver algo.

Después del vértice quedan unos 500 metros más hasta la cima que no hago para ahorrar tiempo. Regreso sobre mis pasos por la arista mientras Moss me espera acurrucado en los grandes neveros que hay a sotavento. El fuerte viento del Oeste la ha acumulado formando cornisas impropias de esta altitud.

En lugar de regresar por el mismo camino, en un pequeño collado me descuelgo hacia Levante por una ladera con pinos y más de medio metro de nieve. Tras algunos sudores y algún que otro enganchón con piedras y ramas aparezco en un llano. Hay una senda muy envidente que desciende hacia los Prados pero yo no pierdo altura y busco ir a media ladera hacia el lugar donde está el coche. Confío en poder pasar.

Al final la montaña me ofrece una salida, estrecha, pero salida al fin y al cabo. No hay una senda marcada pero sí una traza muy evidente de ganado y cabras que puedo seguir a pesar de que la nieve me la oculta en ocasiones.

Finalmente llego al coche y me reuno con mis compañeros. Bajamos a Arguellite a comer y nos hablan de un restaurante. Llegamos allí y nos despachan con muy poco acierto diciéndonos que no tienen sitio cuando lo que parece es que no tienen ganas de servirnos. Están en su derecho, así como yo en el mío de hacer esta reflexión: esta parte de la Sierra está muy deprimida, con las mismas carreteras, pistas e infraestructuras que hace 30 años. Nada que ver con Riópar, Villaverde, Batán, Siles, Hornos, Santiago… y no digamos ya Cazorla por poner algunos ejemplos. La responsabilidad de gran parte de esta situación la tendrán las administraciones pero algunos autóctonos también ponen de su parte en que el subdesarrollo siga presente.

Para terminar os pongo un pequeño croquis con las hojas libres del IGN 1:50.000. He tenido que pegar dos hojas de distinta calidad pero es lo que hay si uno no se quiere meter en líos.

Por cierto, olvidaba deciros que en Yeste, en la casa Marce sí pudimos darnos un homenaje con unas costillas imposibles: doradas, doradas pero no quemadas. Toda una gloria que hizo buena la jornada.

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